sábado, 28 de marzo de 2009

Terry Pratchett Week #1

"[...]Ridcully se dedicó a esperar con impaciencia mientras uno a uno los magos superiores fueron entrando procedentes de sus solemnes clases en el aula 3B. Los magos superiores necesitaban dar muchas clases para hacer la digestión.
- ¿Ya estamos todos? -preguntó -. Bien. Sentaos. Prestad atención. Veamos... Vetinari no ha recibido un albatros. No ha venido volando desde el Continente Contrapeso y no hay un extraño mensaje que al parecer debemos obedecer. ¿Me seguís por ahora?
Los magos superiores intercambiaron miradas.
- Creo que algunos de los detalles se nos pueden haber pasado por alto - dijo el decano.
- Estaba usando el lenguaje diplomático.
- ¿No podría tal vez intentar ser un poco más indiscreto?
- Tenemos que enviar un mago al Continente Contrapeso - dijo Ridcully -. Y tenemos que hacerlo para la hora del té. Alguien ha pedido un Gran Hechicero y parece que tenemos que enviarles uno. Lo que pasa es que lo escriben sin hache...
- ¿Oook?
- ¿Sí, bibliotecario?
El bibliotecario de la Universidad Invisible, que había estado dormitando con la cabeza sobre la mesa, se incorporó de sopetón. Echó la silla hacia atrás y, agitando los brazos para no perder el equilibrio, salió corriendo de la sala con sus piernas patizambas.
- Probablemente se acabe de acordar de un retraso en devolver un libro - comentó el decano. Bajó la voz -: Por cierto, ¿soy el único aquí que piensa que no dice mucho sobre la categoría de esta universidad tener un simio en el cuadro académico?
- Sí -dijo Ridcully en tono seco -. Lo eres. Tenemos al único bibliotecario del mundo que puede arrancarte el brazo con la pierna. La gente respeta esas cosas. El otro día sin ir más lejos el jefe del Gremio de Ladrones me preguntó si podíamos convertir a su bibliotecario también en simio, y además, es el único de todos vosotros que pasa más de una hora al día despierto, cabrones. En todo caso...
- Bueno, a mí me resulta embarazoso - dijo el decano -. Además, no es un orangután como debe ser. He estado leyendo un libro y dice que un macho dominante debe tener unos discos faciales enormes. ¿Acaso él tiene discos faciales enormes? No me lo parece. Y además...
- Cállate, decano - dijo Ridcully -. O no te dejaré ir al Continente Contrapeso.
- No veo que tiene de malo plantear de forma perfectamente válida... ¿Qué?
- Están pidiendo al Gran Hechicero - dijo Ridcully -. Y yo he pensado inmediatamente en tí. -Por ser el único hombre que conozco que puede sentarse en dos sillas al mismo tiempo, añadió para sí mismo.
- ¿Al Imperio? -chilló el decano -. ¿Yo? ¡Pero si odian a los extranjeros!
- Y tú también. Os llevaríais de maravilla."

Terry Pratchett, Tiempos Interesantes, 1994

jueves, 26 de febrero de 2009

miércoles, 18 de febrero de 2009

Cuando no tienes un mal día, sino un día-rrea

Hello, preas.
Lo de ayer no fue normal. Lo de ayer fue un infierno.
Os preguntaréis qué coño pasó ayer. Tranquilos, os lo contaré.
Me llamaron de una empresa llamada Marketing Sol*tions. El puesto de trabajo era de "promoción de grupos de ayuda no gubernamental". Vamos, hacer promoción de ONGs, hasta ahí me quedaba claro. Fui a la entrevista. Nos contaron cosas, pero no entraron en detalle. La impresión que me quedó al salir fue que íbamos a promocionar estas cosas, en plan ir a empresas y contarles la milonga, o organizar eventos y soltar ahí el rollo. Por cada cliente conseguido, te dan 50 euros. No hay sueldo fijo, pero como las comisiones son muy altas, pues eso.
Me volvieron a llamar para hacer un día de prueba. Insistieron en que tenía que vestir "lo más elegantemente posible". Servidora se puso de punta en blanco, medias y mínimo-mínimo-pero-aún-así-existente tacón. Me maquillé a conciencia mi ojo a la virulé (aunque no pude hacer mucho, se me quedó en plan mancha correosa, pero no se veía su verdadero horror),y no escatimé en afeites para el resto de mi cara.
Me planté allí, parada de metro Islas Filipinas. Había un montón de gente que venía a lo mismo que yo. Esperamos un rato, y por fin nos asignaron a nuestros coordinadores.
De repente, alguien vocea: "venga, chicos, a la calle!!". Salimos todos. Yo me imagino que vamos a hacer alguna ronda empresarial, o a hacer el entrenamiento en otra parte, porque la verdad es que la oficina de Islas Filipinas es un cuchitril. Caminamos en dirección al metro, para sorpresa mía. Nos metemos, de hecho.
Ya en el trayecto en metro, me va oliendo raruno. Le pregunto a mi coordinadora que a dónde vamos. Ella me dice que a la zona de Plaza Elíptica. Pienso, "coño, que casualidad, que voy a donde curraba con el 11888". Mis sospechas se aplacan, aunque no sé por qué, porque aquello sigue siendo, como dicen los ingleses, "fishy".
El gran grupo que formamos se va desgranando según se van bajando en distintas paradas. Yo, inocente de mí, pienso, "ah, claro, es que irán a distintas empresas, o a diferentes eventos".
Mi grupo, formado por dos chicas y un chico muy majos, se baja en Plaza Elíptica. Yo me quedo con el chico y con la coordi, la otra chica se va a lo que ella llama "su zona". Y el resto tiramos hacia un portal en la calle Santa Lucrecia.
Llamamos al telefonillo. Nos responde una señora.
-¿Sí?
-Hola, ¿me puedes abrir? -dice mi coordinadora.
-¿Y tú quién eres?
-Soy XX, que vengo de Plan Internacional, estoy hablando con todos los vecinos.
Sí, amigos míos. Esto no es un trabajo de promoción normal, es un puto puerta-a-puerta.
Me cago interiormente en TODO.
Nos pasamos toda la mañana de portal en portal, sin conseguir una mierda. Normal, ¿quién cojones va a pensar en ser solidario con alguien que viene a tocar los huevos a las dos de la tarde a su casa? Además, el método que usan es completamente erróneo. Ejemplo de conversación promotor-cliente:
- ¡¡Hola!!
- Hola -el cliente se muestra desconfiado y la mosca detrás de su oreja también.
- ¿Cómo estás? -al hacer la pregunta, el promotor ha hecho una mini pausa dramática que no viene a cuento y que da la impresión de ser coña. O sea, que parece que nos estamos riendo del cliente.
- ... Bien. ¿Qué queríais?
- Tranquilo, corazón (¿¿CORAZÓN?? WTF?), que no venimos ni a robarte ni a venderte nada, somos muchos, pero inofensivos. Ajajá.
- ... ¿Y bien?
- Mira, hijo mío, somos de Plan Internacional, blablabla -le suelta el rollo, pero guardándose detalles como cuánta pasta tiene que poner, o cómo funciona el procedimiento. Se supone que eso se lo tienes que soltar cuando te deja entrar en su casa para rellenar los papeles. O sea, cuando tienes un pie en la puerta.
La mayor parte de las veces el cliente se muestra irritado, además le mosquea no saber cómo hemos conseguido pasar -nos encontramos con una señora que quería hacer una caza de brujas entre los vecinos para saber quién nos había abierto la puerta-.
A veces la conversación comienza de maneras tan grotescas como la que sigue:
- ¡¡Hola!!
- Hola.
- ... ¿Cómo estás?
- ... ¿Qué queréis?
- Nada, veníamos a ver si nos invitabas a comer, ajajá.
¿Qué coño de trato con el cliente es ese? Además, tuteando todo el rato, una cosa que he aprendido a evitar durante los años de currar de cara al público. Ya que estás molestando a la gente, lo mínimo que puedes hacer, según mi criterio, es ser rápido, intentar entretenerles lo menos posible, y hablarles con educación, sin tutearles y sin que parezca que están saliendo en un programa de cámara oculta.
Bueno, terminamos el turno de mañana a las 16:30. Hemos conseguido, tras pasar por 150 puertas, que nos firme 1 cliente. Magnífico.
Buscamos un bar donde comer. Yo, inocente again, pienso "iremos a cualquier sitio, y la empresa nos dará ticket restaurante, o al menos cubrirá la comida". Mierda pa mí, por supuesto.
Nos juntamos todos para comer en una tasquilla que no está mal. Pago cuatro euros por un montado de tortilla y una cocacola de bote. Allí hablo un poco con los chicos que, como yo, están en su día de prueba. La conclusión general es "esto no es el trabajo que esperaba". Muchos de nosotros hemos tomado la decisión de hacer el día de prueba por respeto a los coordinadores, y luego alejarnos de esa empresa tan rápido como podamos.
Volvemos al lío. Los cuatro que somos nos llevamos bien, eso sí, y nos reímos bastante, pero el trabajo sigue siendo una mierda. Acabamos a las 20:30, y nos dicen que no nos podemos ir a casa directamente -desde Plaza Elíptica tardo sólo cuarenta minutos, así que me hubiera venido estupendamente -, sino que tenemos que volver a Islas Filipinas, a que nos hagan la evaluación. Y luego, si eso, nos vamos a casa.
Descanso un poco mis pies doloridos en el metro, mientras sigo dándole vueltas a la pérdida de tiempo que todo esto supone. Llegamos allí, explico mis razones para largarme, y me voy tan rápido como puedo (moviéndome a unos 3 metros por hora, aprox.)
Y ese fue mi día con Marketing Sol*tions. Si queréis os doy el número de teléfono.

miércoles, 28 de enero de 2009

A la puta calle

Un nuevo despido se suma a mi trayectoria laboral. Hoy he sido despedida del 11888, porque "no he pasado el periodo de prueba". Así es la vida.
He soltado dos lagrimitas de impotencia (lo del periodo de prueba me ata de manos y pies, da lo mismo cuánto me queje), pero ahora estoy concentrada en los exámenes. No puedo dejar que la pérdida de curro que deje agilipollada, porque lo más importante es aprobar todas las que tengo este cuatrimestre. Y punto.
Así que no lloréis por mí, que prefiero que os riáis.

sábado, 24 de enero de 2009

Just a rock star?

Amigos míos, lectores y gentes en busca de la sabiduría absoluta que leéis mi blog:
acabo de llegar a mi casa tras pasar por una experiencia que definiría como abrumadora, si el término no se me quedara corto.
Hoy, a las 22:30, en la sala Fax, han tocado los Arcadians. Con unos cuantos conciertos a mis espaldas, y tratando de desembarazarme de algunas cosas, como favoritismos y demás, puedo decir que ha sido el mejor de su carrera.
Empezaron, como no, con Just a Rock Star -un temazo para empezar un concierto-. A los tres segundos, después de mirar a todas partes, de parpadear, rascarme los ojos y los oídos, me di cuenta de algo: que no sólo sonaban de puta madre (que es algo a lo que nos tienen acostumbrados), sino que la música tocaba, de alguna manera, las entrañas del público. La gente no se limitaba a flipar, sino que había comenzado a ascender los peldaños de la escalera mecánica hacia el nirvana.
¿Eran notas lo que estaba sonando? No podía creérmelo. ¿Eran las mismas canciones que había escuchado tantas veces? Sí, pero hoy se han sentido como nunca.
En fin, me voy a callar, porque todavía tengo la euforia post-concierto (que mañana se convertirá en sindrome de abstinencia post-concierto), y no quiero emocionarme más, por mucho que me cueste.
Enhorabuena, chicos, porque ha sido increíble.

martes, 20 de enero de 2009

Canciones que me marcaron 9

¡¡Cuanto tiempo hacía que no posteaba una entrada de estas!! Esta vez el tema elegido es, siguiendo con mi etapa-obsesión Bowie, Moonage Daydream, del disco Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. La traducción la haré más tarde, porque ahora tengo clase. Here we go.


"Moonage Daydream"

I'm an alligator, I'm a mama-papa coming for you
I'm the space invader, I'll be a rock 'n' rollin' bitch for you
Keep your mouth shut, you're squawking like a pink monkey bird
And I'm busting up my brains for the words
Keep your 'lectric eye on me babe
Put your ray gun to my head
Press your space face close to mine, love
Freak out in a moonage daydream oh yeah!
Don't fake it baby, lay the real thing on me
The church of man, love
Is such a holy place to be
Make me baby, make me know you really care
Make me jump into the air
Keep your 'lectric eye on me babe
Put your ray gun to my head
Press your space face close to mine, love
Freak out in a moonage daydream oh yeah!
Freak out, far out, in out

lunes, 19 de enero de 2009

Hangover

Llevo unos cuantos fines de semana que acabo ligeramente perjudicada. Este no ha sido una excepción, especialmente en lo que al domingo se refiere.

Se suponía que el domingo 18 de enero era la fiesta del mochitsuki. Pues bien, por falta de ánimos, energía -el sábado también salí hasta las 5 de la mañana- y dinero, no pude ir. Así que Sambucivox, my dear friend, me sugirió que pasáramos una tarde de comida oriental y pelis.

Me apunté sin pensarlo, obviamente.

Pues en el badulaque asiático de Príncipe Pío vimos unas magníficas botellas de sake por un precio irresistible: 3 euros, además de una botellita monísima de licor de ciruela, por 0.90 euros. Sí, habéis leído bien, noventa putos céntimos. No pudimos evitarlo, nos llevamos dos botellas de sake y una de licor, además de tres toneladas de guarradas tipo marshmallows de fresa y arándano, mochi de tres sabores, empanadillas chinas, etc. Ah, y galletitas de la suerte -el papelito que me toco en la segunda decía "cuando el bolso se vacía, el corazón se llena", una señal obvia de que me tengo que hacer a la idea de ser pobre-.

Nos dimos una orgía de visionado de pelis. Cayeron:


- "Kids"

- "Vicious Circle", el monólogo hiper largo de Dane Cook -visionado obligatorio-.

Y mientras, pues nos pusimos ciegas a sake, a marshmallows carbonizados y a empanadillas. Pero sobre todo a sake. Terminamos con un pedo brutal, por supuesto, y nos reímos un montón.

Lo peor ha sido la mañana.

A las siete en punto mi estómago ha empezado a morir, arrastrando a todo mi organismo detrás. Tras escribir mi última voluntad en el papel desechado de una galletita de la fortuna -lo único que tenía a mano- he reptado hasta el baño. Allí no os cuento lo que ha ocurrido, porque no sería fino, y fina lo soy un rato.

En fin, que casi me muero sentada en el retrete, y además he pasado como veinte minutos aterrorizada porque era casi seguro que iba a potar. Yo O-D-I-O potar. Me agarro con uñas y dientes a cualquien otra alternativa, porque mi cuerpo se niega a pasar por eso.

Al final no ha pasado nada, me he arrastrado de nuevo a la cama, he echado al gato de Bea cuando me ha empezado a morder los pies, y he entrado en un estado de sopor muy agradable, pero que no ha durado mucho.

El resto de la mañana ha ido con normalidad, pero tengo un jodido enano tocando la pandereta en mi cabeza, ardor de estómago y los ojos se me han secado hasta parecer dos bolas de pelusa.

Después de esto una empieza a preguntarse si no habrá llegado la hora de cortarse un pelo y dejar los excesos...

Desde la tortura de la resaca definitiva, os saluda vuestra guía espiritual.