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martes, 13 de abril de 2010

'Cause she's a jolly good fellow...

Que mal quedo escribiendo el post sobre mi cumpleaños al día siguiente, pero bueno, pensad que así puedo relatar bien todos los acontecimientos del día.
Este año, como bien sabéis, me pilló mi cumpleaños en Inglaterra. Al principio pensaba que iba a estar de bajón por no poder estar con los míos en este día, pero al final me lo tomé con optimismo. Después de todo, no es que fuera a estar sola, mis amigas/os residentes en Londres at the moment estaban conmigo (aunque muchos se rajaron, pero no se lo tengo en cuenta. Ya me compensarán, ¿verdad? ¡¡¿¿VERDAD??!!).
El día empezó con la llamada de teléfono de mi madre, a las 9 de la mañana. La siguió, dos horas más tarde y tres sueños perturbadores despúes, la llamada de Jose. Ahí fue cuando decidí levantarme y hacer un brunch de cumpleaños.
Tortitas, zumo de naranja, bacon a la plancha y té, para empezar bien el día. No sé para qué quería la energía ni las calorías, si luego me dediqué a vegetar, ver el nuevo episodio de Big Bang Theory, sacarme los mocos, rascarme el culo y mirar las felicitaciones de todo el mundo en facebook (gracias a todos again).
Había quedado con Gloria para ir al teatro donde está de voluntaria, The Rose, porque ahora están poniendo Look Back in Anger, una de mis obras de teatro favoritas, y no podían coincidir ambos acontecimientos (la obra y mi cumple) en el mismo día sin colisionar. Así que le pedí que reservara dos sitios, el suyo y el mío, y dos más para un par de amigas (Rosa y Celia, que se apuntan a un bombardeo).
Hasta que llegó la hora de irnos, vino Marina, con este regalo maravilloso:

Una maceta llena de narcisos pequeñitos, tres abiertos y tres sin abrir! Los he puesto con mi poster de la Japan Railways de fondo, para que impacten más.
Le pedí a Marina que me acompañase al cajero, y de camino me encontré a Rosa, que traía consigo otro regalo maravilloso:

Un ramo de tulipanes y de esas margaritas gigantes que parecen girasoles!! Como me conoces estas muchachas, que saben que veo flores y se me hace el culo Diet Cherry Coke.
Además Rosa traía otro regalo fantástico, de parte de ella y Celia:

El dvd de la primera temporada de The Big Bang Theory!!! Ahora mi colección está completa!! Buahaha!!! Tengo que añadir, además, que la noche anterior, a la una y media o así, Celia me había regalado un libro muy útil:

Para esos compañeros de piso que hacen que tengas ganas de cagar en una bolsa de papel, prenderle fuego y dejársela en la puerta antes de llamar al timbre.
Gloria me invitó a la obra de teatro, y a la cena (hamburguesa Original en Ed's, poco hecha, Bacon&Cheese Fries y dos cocacolas light), y por si fuera poco, al llegar a casa me encontré un post-it rosa monísimo en la puerta que decía "MUCHAS FELICIDADES, fdo La Parejita", con una pedazo de chocolatina del Pret a Manger, cortesía de Javi e Irene, mis compañeros de piso:

Sí, está tan buena como aparenta estar. Es un mazacote de chocolate, galletas digestive, Golden Syrup y pasas sultanas. Arf...
Y así ha terminado el día. Tengo que mencionar, of course, que mis amigos de Alcorcón me han hecho el mejor video del mundo, y que me duele no poder mostrarlo al público, porque han decidio dejarlo en el ámbito privado de YouTube. Pero en serio, es lo mejor que me ha pasado nunca.
A todos aquellos que os habéis acordado de mí, y que habéis dicho algo, sin temerle al hecho de que era martes y trece, mil gracias! Os quiero a todos!

martes, 16 de marzo de 2010

"Los niños franceses van a Londres", o el Milagro de Freddie Mercury.


En el último momento (como casi todo lo que hago) me animé a ver Hairspray. La van a quitar definitivamente el 24 de este mes, así que moví el culo y pedí una entrada con student's concession, que solo son 22,50 libras.
Como llegué 3 horas y media antes de que empezara la obra (me puse nerviosa y me planté allí a las 16:00, pensando que igual tenía que enfrentarme a un combate con otras mil personas para conseguir una entrada. Decepción mayúscula, con lo único que tuve que lidiar fue con el ceceo del que las vendía), me puse a dar vueltas por Shaftesbury Avenue, que afortunadamente tiene el Forbidden Planet, una tienda de cómics bastante grande.
Pasé para cotillear un poco, con la esperanza de poder leerme de nuevo el primer comic de The Invisibles (una obra maestra). Abrí el volimen #1 ("Say you want a revolution"), y cuando llevaba 20 páginas noté la sombra de un dependiente, que hacía como que quería encontrar el libro que activaba el mecanismo secreto que abría la estantería, usando para ello un volumen de Red Sonja.
Yo me hice la loca durante 3 minutos, pero qué coño, el tío se puso muy plasta, y además entró en escena un friki que olía mucho a caldofrán, así que dejé el comic de nuevo en su sitio y me piré a otra sección.
Estuve como una hora y media mirando cosas (no os creáis que me aburrí, hay de todo para cotillear en el Forbidden Planet), y al final decidí irme a un Costa que había vislumbrado. Dejé migas de pan desde el teatro a la cafetería, porque me conozco, y me senté con un latte y una bolsa de brownie bites que hicieron que se me evaporasen las bragas de lo buenos que estaban.
Me sentí incómoda durante una hora más o menos, porque aunque tenía la cabeza puesta en mi lectura, había un grupo de gentuza que no paraban de reírse, y uno de ellos tenía un tic nervioso que consistía en girarse hacia donde yo estaba. Así que me puse paranoica y no podía parar de sentirme como si se riesen de mí (que puede que lo estuviesen haciendo, pero vamos, que tampoco quería enterarme).
Llegó la hora de ir tirando para el teatro, así que para allá que fui. El sitio que me había tocado no era bueno, era cojonudo. Octava fila, visibilidad absoluta, bata de pana. Empieza el musical.
Me gustó mucho, pero tengo que decir que no me gustó más que la representación que ví en el colegio de los Salesianos. Será que los chavales son buenísimos. De todas maneras el inglés sumaba puntos, porque a mí los musicales traducidos me ponen los pelos de punta.
Una cosa que me encantó fue que tenía sentado al lado un señor que no debía haber visto nada de nada de Hairspray, así que todas las coñas le pillaban de nuevas, y se reía a mandíbula batiente. Yo me partía el doble de lo normal, porque el señor este me pegaba la risa, y creo que en la canción "I know where I've been" lloramos los dos a duo.
Salí del teatro dos horas después, feliz de la vida, canturreando las canciones del musical. Y entonces cometí el error fatal de confiar en mi sentido de la orientación para coger una ruta distinta que me llevara al bus 8.
Tiré p'arriba, y más p'arriba, y de repente me vi en un barrio residencial para pijos, en High Holborn o algo así, perdida y sola por la noche en la ciudad que dicen que no duerme, pero que luego sí. Calles solitarias, ladridos de perro a lo lejos.
Salí a una calle más transitada, y le hice un placaje a un muchacho que pasaba por allí. Le pregunté si estaba cerca de Tottenham Court Road, y él me dijo amablemente que la parada de metro más cercana era Goodge St. Ni puta idea de qué parada era, pero luego resultó que estaba cerca de donde quería llegar.
Caminé y caminé, después de mirar un mapa en la estación de metro y de recargar la Oyster Card. Y, finalmente, vi un resplandor dorado a lo lejos. Freddie Mercury me sonreía desde el Dominion Theatre, guiándome hacia mi destino.
Enfilé para allá, y tras cruzar un mar de niños franceses que olían muy mal (las hormonas y la falta de desodorante/ambientador de pino tienes ese efecto), llegué a la jodida parada de autobús.
Pero vamos, que el musical muy bien.

martes, 29 de septiembre de 2009

Having a fight with a city


Lunes, 28 de septiembre, 2009


Me levanto a las 10. Tengo la garganta seca y fuera de las mantas hace frío. Mal comienzo.

Repaso mentalmente las tareas del día: tengo que ir a Victoria Station y echar una solicitud de empleo en Pret a Manger, hacer compras para la casa, poner una lavadora si puedo y después ir al teatro.

Me agobia la idea de tener que hacer la colada. No tengo ni detergente, y no sé como funciona el dichoso trasto. Y salir del teatro a las 10 de la noche tampoco me tranquiliza.

Salgo a la calle. Hace frío y la luz es gris. Yo, que me las daba de no dejarme afectar por la falta de sol, me deprimo ipso facto. Camino a buen paso hacia el metro, me equivoco al cogerlo.

Al llegar a Pret a Manger me hacen desinfectarme las manos con un gel. Inglaterra sucumbe a la paranoia cada vez con más facilidad. Me froto las manos, las seco un poco en el pantalón.

Relleno la solicitud y se la doy al chico del mostrador, quien deja de mirarme según pasa al siguiente candidato. Miles de personas pasan cada día ante sus ojos, todas diferentes, pero son obsequiadas con la misma sonrisa de bajo coste.

Llamo a Gloria desde una cabina de la estación, quedo con ella para tomar un té. Noto que lo necesito, que si no veo una cara conocida dentro de media hora, como mucho, me desharé. Por la calle estoy a punto de echarme a llorar en varias ocasiones. Sorbo por la nariz, pestañeo y sigo andando. Cojo autobuses, me bajo de ellos. Llego a mi destino y saludo a Gloria quizá con demasiada efusividad.

No puede ir al teatro. Me regala las entradas y dos buenas horas de conversación, que me recolocan un poco. Al menos ya no estoy tan triste, y puedo hablar de mi casa y mis padres sin que me tiemble el labio.

Paso la tarde comprando, corriendo, dejando cosas en casa, cogiendo otras, sudando dentro de mi jersey, pasando frío cuando me quedo quieta en los semáforos. Empiezo a pregonar pestes sobre esta maldita isla dentro de mi cabeza.

Esta vez cojo bien el metro. Llamo a Alejandra para quedar con ella en el Globe a las 7 y 15. Me bajo en Mansion House y busco el Millenium Bridge, todavía corriendo, todavía cansada, todavía iracunda. Mis pies apisonan el suelo de acero, mis hombros golpean los de los turistas.

Y, a medio camino, entre Saint Paul y la Tate Gallery, miro hacia el oeste, hacia el Támesis.

El ocaso se tiñe de naranja y rosa, el cielo se prende y las aguas refulgen, en plata donde da la sombra, en tonos irisados allá donde brilla el neón. No se ve la suciedad del río, ni las grúas, ni todo el mal trago que esta ciudad me ha hecho pasar a lo largo del día.

Camino más despacio, bebo del atardecer y pienso, con una mueca tallando mi cara cansada, que es imposible estar mucho tiempo enfadada con Londres.

viernes, 25 de septiembre de 2009

A house in the middle of the street.

Como muchos sabréis ya, y otros no, tengo casa. Como tengo sentimientos contradictorios con respecto a este hecho, haré una lista de pros y contras, para empezar:


PROS

1. Está a 20 min de la universidad.

2. El barrio es muy soleado, y hay zonas verdes y tiendas por todas partes.

3. Mis compañeros de piso son muy amables, y siempre que llamo a su puerta me ayudan en lo que pueden.

4. La cocina y el baño son amplios, y están bastante limpios.



CONTRAS


1. Está más o menos lejos del centro, así que la zona cultureta de Londres me queda retirada.

2. El barrio por la noche se vuelve un poco sombrío.

3. Mis compañeros de piso van un poco a su bola, todo el mundo hace vida en sus respectivos cuartos, porque no hay una zona común por así decirlo.
4. De momento la calefacción está rota.
5. Hay un par de ratones en la cocina que de vez en cuando salen. No se puede dejar la comida fuera, porque puede que te la encuentres mordisqueada.
6. La nevera es enana. Tenemos 3 baldas para 6 personas.



Cuando llegué a la casa el primer día, se me echó el mundo encima con lo de la nevera, la calefacción y LOS RATONES. Hoy he comprado algunas cosas, y la habitación parece más habitable, aunque sigo con la bombilla desnuda, como en los manicomios y las cárceles.


Aquí os meto una foto de como estaba mi cuarto al llegar (y eso que en esta foto me había acomodado un poco poniendo una mantita que me habían prestado.



Hoy el plan que tenía era comprar cosas para amueblarla un poco más, y parece que me ha salido bien la cosa. Además, al ir a la facultad me he encontrado con un maravilloso mercadillo de posters!!


Aquí se reunía la muchachada, sobre todo a cotillear para luego no comprar nada.




Al igual que en España, el gurrumío este sale en todas partes.


3 por 10 libras, y todos bastante chulos. Como comprenderéis, teniendo las cuatro paredes desnudas que tenía, era una prioridad taparlas con algo bonito. Estos son mis postercillos:


Absenta, para animar sus fiestas bohemias. Recomendación: tómese después de una crisis artística, y llevando guantes con los dedos cortados.


Algo sobre Japón tenía que caer, y sabéis que siempre he pensado que el chocolate es ideal


También he hecho una excursión a unos grandes almacenes que se llaman Sainsbury, para comprarme un nórdico con su funda, y unas almohadas. Todo ello, nórdico, funda y dos almohadones, 18 libras. Me he hecho con una taza, una sartén y un cazo, porque lo de la casa está hecho una pena, y me da que mis compañeros de piso son unos huevones, y no les da por comprarlo o dar la brasa a la agencia para que cambie cosas.


El barrio donde estoy no está mal, ya he dicho que tiene verde alrededor, y hay niños y perros y gatos y zorros (o eso dicen, ninguno se ha dejado caer por mi casa, y mira que los prefiero mil veces antes que a los ratones). Hay mucha gente árabe, y muchos off-licence (he contado 5 en un tramo de unos 100 metros).




Walking by my barrio.

Lo que más me gusta es la iglesia que tenemos al final de la calle. Por lo visto es la parroquia de Saint Barnabas, y lo que más me ha llamado la atención es la estrella de cinco puntas que tiene en una de las vidrieras. ¿Será masónica? Igual es que en vez de misas hacen rondas de ouija...



Aquí se aparece Loles León enfundada en una bata de guatiné.

Ah, otra cosa que os quería enseñar es mi universidad, que casi no he dicho nada de ella. El campus es ENORME, y hay muchísima gente. Los profesores son bastante formales y pasan mucho tiempo en su despacho, de manera que no te tiras las horas esperando que te atiendan para que luego no estén, ni te encuentras carteles de "estoy en la cafetería" en las puertas.


Este es el edificio más bonito, los que usan para dar clase son normales aunque la biblioteca es una construcción más antigua.


Arte urbano de camino a la facultad.

Y una cosa curiosa que hay dentro del campus es el cementerio. Por lo visto, hay muchos españoles enterrados en él, aunque hasta que no lo vea con mis propios ojos, lo daré por leyenda urbana.


Y eso es todo por hoy. Seguiré añadiendo entradas, pero tampoco pretendáis que me ponga a actualizar dos veces al día. Que os conozco, y luego os entra el cagaprisismo.


Recordad que os amo!

jueves, 23 de abril de 2009

Chequeo médico

Hello, preas.
Como ya es definitivo que me dan la Erasmus a Londres (Queen Mary and Westfield College, allá voy!), he decidido hacerme unos cuantos chequeos médicos, para que no se diga que soy una sucia española llena de gérmenes. Sí, sí, reíd, pero por lo que me han contado de los ingleses, me extrañaría que no me mirasen la cabeza en busca de piojos y me grapasen después un cartón que dijera "Smithson".
En fin, ayer pedí hora para hoy a las 17:25. Como es normal, me han atendido tres cuartos de hora después. Mientras esperaba y sudaba (30º de calefacción dentro, insufrible), he mirado a ver cómo estaba el patio.
Lo que odio de venir a este ambulatorio nuevo es que me encuentro siempre a toda la gente que iba a mi mierdabar, y generalmente es gentuza a la que no tocaría ni con un palo de tres metros y diecisiete centímetros. Esta vez he esquivado las miradas de Manolín, el camello del barrio. Mandanga de la buena, o eso dicen. Tiene una cara de zarpero que no puede con ella, y creo que padece de guacheras también. Mala gente.
Además del Manolín de los cojones, había una niña sin correa que no paraba de dar pisotones en el suelo y contar hasta cinco a gritos. Estaría ensayando la lección, porque parecía muy concentrada en dar por culo con los numeritos. La madre no le decía nada, y cuando ya todos estábamos a punto de encender antorchas y agarrar horcas, le ha dicho "no te estás portando civilizadamente, Anaisë (seguro que lo escribía así, tenía una cara de madre-new age-consumidora a tiempo parcial de culebrones que no podía con ella), ¡estás castigada!". La niña se ha encarado con ella y le ha gritado "NOOOOO!!!". Después se ha derrumbado en una silla. No sé si ha sido por el impacto psicológico, la vergüenza de ser castigada por tu madre en público, o si ha sido alguno de los pacientes con una oportuna cerbatana.
Además de cotillear, también me he quedado unos quince minutos en stand by, pensando en cómo sería el médico esta vez. Lo digo porque cada vez que voy hay alguien distinto. En mi mente he empezado a imaginarme a un médico guaperas, medio moderniqui y simpático. Lo que ha salido por la puerta ha acertado una de tres. No está mal, no todo va a ser guapura y estilo.
Pues eso, le he pedido cita para el ginecólogo/a, análisis de sangre (me ha dado el vaso para que me haga el de orina, de propina y porque rima, ¡que divina!) y una alergología. De lo del neurólogo no ha querido oír ni hablar. Dice que mis migrañas no son ná, que si las tuviera dos veces a mes sí que me daba hora, pero que tal y como estoy, con una aspirina voy que chuto.
Luego he tenido que bajar a que me dijeran día y hora (porque el médico te saca unos papeles, pero luego hay que hacer trueque con los de Información). Me ha atendido un caballero que tenía un serio problema de Ceja Solitaria.
El diálogo ha sido así:
"-La alergología la tienes en Junio, ¿te parece bien?"
"-Me parece"
"-La citología el 11 de mayo, ¿te viene bien?"
"-Sí, me va bien -silencio incómodo mientras teclea, mi verborrea actúa - Además ese día empiezan mis vacaciones en el curro, así que mira, para celebrarlo, ajajá."
(nota: pretendía ser sarcástica/graciosa-que-te-cagas)
"-Pues nada..."-ha dicho él. Prácticamente he podido leer en su frente (encima de su ceja) "pues si para tí una citología es una celebración, llévate un gorrito gracioso y confetti para cuando tengas una colonoscopia".
Yo, como siempre, de éxito en éxito.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Cuando no tienes un mal día, sino un día-rrea

Hello, preas.
Lo de ayer no fue normal. Lo de ayer fue un infierno.
Os preguntaréis qué coño pasó ayer. Tranquilos, os lo contaré.
Me llamaron de una empresa llamada Marketing Sol*tions. El puesto de trabajo era de "promoción de grupos de ayuda no gubernamental". Vamos, hacer promoción de ONGs, hasta ahí me quedaba claro. Fui a la entrevista. Nos contaron cosas, pero no entraron en detalle. La impresión que me quedó al salir fue que íbamos a promocionar estas cosas, en plan ir a empresas y contarles la milonga, o organizar eventos y soltar ahí el rollo. Por cada cliente conseguido, te dan 50 euros. No hay sueldo fijo, pero como las comisiones son muy altas, pues eso.
Me volvieron a llamar para hacer un día de prueba. Insistieron en que tenía que vestir "lo más elegantemente posible". Servidora se puso de punta en blanco, medias y mínimo-mínimo-pero-aún-así-existente tacón. Me maquillé a conciencia mi ojo a la virulé (aunque no pude hacer mucho, se me quedó en plan mancha correosa, pero no se veía su verdadero horror),y no escatimé en afeites para el resto de mi cara.
Me planté allí, parada de metro Islas Filipinas. Había un montón de gente que venía a lo mismo que yo. Esperamos un rato, y por fin nos asignaron a nuestros coordinadores.
De repente, alguien vocea: "venga, chicos, a la calle!!". Salimos todos. Yo me imagino que vamos a hacer alguna ronda empresarial, o a hacer el entrenamiento en otra parte, porque la verdad es que la oficina de Islas Filipinas es un cuchitril. Caminamos en dirección al metro, para sorpresa mía. Nos metemos, de hecho.
Ya en el trayecto en metro, me va oliendo raruno. Le pregunto a mi coordinadora que a dónde vamos. Ella me dice que a la zona de Plaza Elíptica. Pienso, "coño, que casualidad, que voy a donde curraba con el 11888". Mis sospechas se aplacan, aunque no sé por qué, porque aquello sigue siendo, como dicen los ingleses, "fishy".
El gran grupo que formamos se va desgranando según se van bajando en distintas paradas. Yo, inocente de mí, pienso, "ah, claro, es que irán a distintas empresas, o a diferentes eventos".
Mi grupo, formado por dos chicas y un chico muy majos, se baja en Plaza Elíptica. Yo me quedo con el chico y con la coordi, la otra chica se va a lo que ella llama "su zona". Y el resto tiramos hacia un portal en la calle Santa Lucrecia.
Llamamos al telefonillo. Nos responde una señora.
-¿Sí?
-Hola, ¿me puedes abrir? -dice mi coordinadora.
-¿Y tú quién eres?
-Soy XX, que vengo de Plan Internacional, estoy hablando con todos los vecinos.
Sí, amigos míos. Esto no es un trabajo de promoción normal, es un puto puerta-a-puerta.
Me cago interiormente en TODO.
Nos pasamos toda la mañana de portal en portal, sin conseguir una mierda. Normal, ¿quién cojones va a pensar en ser solidario con alguien que viene a tocar los huevos a las dos de la tarde a su casa? Además, el método que usan es completamente erróneo. Ejemplo de conversación promotor-cliente:
- ¡¡Hola!!
- Hola -el cliente se muestra desconfiado y la mosca detrás de su oreja también.
- ¿Cómo estás? -al hacer la pregunta, el promotor ha hecho una mini pausa dramática que no viene a cuento y que da la impresión de ser coña. O sea, que parece que nos estamos riendo del cliente.
- ... Bien. ¿Qué queríais?
- Tranquilo, corazón (¿¿CORAZÓN?? WTF?), que no venimos ni a robarte ni a venderte nada, somos muchos, pero inofensivos. Ajajá.
- ... ¿Y bien?
- Mira, hijo mío, somos de Plan Internacional, blablabla -le suelta el rollo, pero guardándose detalles como cuánta pasta tiene que poner, o cómo funciona el procedimiento. Se supone que eso se lo tienes que soltar cuando te deja entrar en su casa para rellenar los papeles. O sea, cuando tienes un pie en la puerta.
La mayor parte de las veces el cliente se muestra irritado, además le mosquea no saber cómo hemos conseguido pasar -nos encontramos con una señora que quería hacer una caza de brujas entre los vecinos para saber quién nos había abierto la puerta-.
A veces la conversación comienza de maneras tan grotescas como la que sigue:
- ¡¡Hola!!
- Hola.
- ... ¿Cómo estás?
- ... ¿Qué queréis?
- Nada, veníamos a ver si nos invitabas a comer, ajajá.
¿Qué coño de trato con el cliente es ese? Además, tuteando todo el rato, una cosa que he aprendido a evitar durante los años de currar de cara al público. Ya que estás molestando a la gente, lo mínimo que puedes hacer, según mi criterio, es ser rápido, intentar entretenerles lo menos posible, y hablarles con educación, sin tutearles y sin que parezca que están saliendo en un programa de cámara oculta.
Bueno, terminamos el turno de mañana a las 16:30. Hemos conseguido, tras pasar por 150 puertas, que nos firme 1 cliente. Magnífico.
Buscamos un bar donde comer. Yo, inocente again, pienso "iremos a cualquier sitio, y la empresa nos dará ticket restaurante, o al menos cubrirá la comida". Mierda pa mí, por supuesto.
Nos juntamos todos para comer en una tasquilla que no está mal. Pago cuatro euros por un montado de tortilla y una cocacola de bote. Allí hablo un poco con los chicos que, como yo, están en su día de prueba. La conclusión general es "esto no es el trabajo que esperaba". Muchos de nosotros hemos tomado la decisión de hacer el día de prueba por respeto a los coordinadores, y luego alejarnos de esa empresa tan rápido como podamos.
Volvemos al lío. Los cuatro que somos nos llevamos bien, eso sí, y nos reímos bastante, pero el trabajo sigue siendo una mierda. Acabamos a las 20:30, y nos dicen que no nos podemos ir a casa directamente -desde Plaza Elíptica tardo sólo cuarenta minutos, así que me hubiera venido estupendamente -, sino que tenemos que volver a Islas Filipinas, a que nos hagan la evaluación. Y luego, si eso, nos vamos a casa.
Descanso un poco mis pies doloridos en el metro, mientras sigo dándole vueltas a la pérdida de tiempo que todo esto supone. Llegamos allí, explico mis razones para largarme, y me voy tan rápido como puedo (moviéndome a unos 3 metros por hora, aprox.)
Y ese fue mi día con Marketing Sol*tions. Si queréis os doy el número de teléfono.

miércoles, 28 de enero de 2009

A la puta calle

Un nuevo despido se suma a mi trayectoria laboral. Hoy he sido despedida del 11888, porque "no he pasado el periodo de prueba". Así es la vida.
He soltado dos lagrimitas de impotencia (lo del periodo de prueba me ata de manos y pies, da lo mismo cuánto me queje), pero ahora estoy concentrada en los exámenes. No puedo dejar que la pérdida de curro que deje agilipollada, porque lo más importante es aprobar todas las que tengo este cuatrimestre. Y punto.
Así que no lloréis por mí, que prefiero que os riáis.

viernes, 21 de noviembre de 2008

It's on, bitch

Vale, entrada chorra, sólo para hacer una declaración que considero importante. Acabo de escribir la primera página de mi nueva novela.
Eso es todo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Honey, I'm at home!

Qué viaje, amigos... Londres ha vuelto a superar mis sentidos, como la última vez. En esta ocasión, a la velocidad del rayo, eso sí, porque en tres días, ya me diréis.
Cosas a destacar: pues que esta vez iba más a la aventura, con lo de ir al hostal y todo eso -by the way, estuvo genial, recomiendo el sitio fervientemente, os pongo el enlace, porque merece la pena ir -; una vez más destaco el viaje en barco por el Támesis, desde el Parlamento hasta Greenwich -además, después de hacer parada en el embarcadero de la Torre, el barco coge una velocidad que no veas, y es alucinante ir en la parte de atrás (¿proa o popa?), con el viento dándote en la cara, el olorcillo del río en la nariz y los gritos de las gaviotas en las orejas; y, por último, y no por ello menos importante, la visita de rigor a Camden Town y la tarde de compra literaria que la siguió.

Me he gastado unas 30 libras en libros -os parecerá poco, pero es que tenía un total de 60 para gastos personales -, cuyos títulos son:

- Neverwhere, Neil Gaiman.
- American Gods, Neil Gaiman.

- Good Omens, Neil Gaiman & Terry Pratchett, dos colosos que han parido una obra que debería estar prohibida de buena que es.

- Through the looking glass, Lewis Carrol.

- Boy: tales of childhood, Roald Dahl.

También me compré un cinturón muy chulo y una gorra de olivertwist :) ¿Que os parece poco? Ay, pues yo salgo muy contenta, las ediciones de los tres primeros libros son preciosas, y los dos últimos, aunque son menos lucidos, tienen la ventaja de ser de segunda mano, lo que significa que cuentan con algo de historia, y que fueron bastante baratos (dos libras y media cada uno).


Y con esta visión tan materialista -pues casi me limito a hablar de lo que compré o no - y a la vez tan y tan nerd, me despido. Os amo.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

London's calling

Pues sí, para los que no lo sepáis (que sois pocos), me voy a Londres este finde, en una operación relámpago para callejear de nuevo por la ciudad, comprar un par de libros, y visitar a un par de amigos.

Todavía me encuentro sin libras (no os preocupéis, de esta tarde no pasa) y ayer estuve jugando al tetris con la mochila para ver si me cabía todo -con todo quiero decir: un pantalón, un pantalón de pijama, una camiseta, la camisa de franela que uso para dormir, dos bragas, un sujetador y un neceser de baño con una pastilla de jabón, 3 compresas y cuatro medicamentos-. Las pruebas dieron positivo, y creo que puedo apañármelas con mi mochila del instituto, compañera de penurias durante todos estos años.

A mi vuelta traeré anécdotas y fotos, pero si queréis regalitos, id a llorarle a otra.

See ya!

lunes, 3 de noviembre de 2008

Comunicado Oficial

Se hace saber que voy a embarcarme en la ardua tarea de empezar mi tercera novela. Cuando hablo de novela, me refiero a que quiero llevar a cabo un proyecto de más de doscientas páginas. No va a ser un libro trascendental (desde luego, no va a ser Mi Gran Novela -en la cual llevo pensando más de cuatro años, sin sacar nada en limpio-), pero me parece que lo importante es que disfrute con ello.

El tema: la música. Bueno, no la música en general, claro, sino la música desde mi punto de vista de snob musical :P Intentaré no ponerme demasiado pedante, y aseguro y prometo volverme completamente friki en el proceso de escritura. Después de todo, it's my novel, and I'll cry if I want to.


En fin, nada más. Me apetecía subir algo, y me ha parecido que podía aprovechar mi declaración de intenciones para meteros otro post entre pecho y espalda.


Saludos, y pasadlo bien (pero no tan bien como yo).

viernes, 22 de agosto de 2008

cOoTiEs


KING LEAR

First let me talk with this philosopher.
What is the cause of thunder?

Primero déjame hablar con este filósofo.
¿Cuál es la causa del trueno?

KENT

Good my lord, take his offer; go into the house

Por favor, mi señor, acepte su oferta, entre en la casa.

KING LEAR

I'll talk a word with this same learned Theban.
What is your study?

Tendré unas palabras con este instruido Tebano.
¿Cuáles son vuestros estudios?

EDGAR

How to prevent the fiend, and to kill vermin.

Como protegerme del Demonio, y matarme los piojos.

King Lear, Act 3, Scene IV, William Shakespeare


Las buscadoras de piojos

Cuando implora la frente tormentosa del niño
El blanco enjambre de los sueños indistintos,
Acuden a su lecho dos hermanas mayores
Con dedos delicados y con uñas de plata.

Lo hacen sentar delante de la ventana abierta
Donde un aire azulado humedece las flores,
Y en su pelo pesado donde cae el rocío
Pasean los terribles dedos embrujadores.

Oye el niño cantar el temeroso aliento
Que huele a larga miel vegetal y rosada
Y que un silbido a veces interrumpe, o la breve
Saliva sobre el labio o un anhelo de besos.

En el silencio escucha el batir de las negras
Pestañas, y los dedos eléctricos y suaves
Hacen sonar en medio de su gris indolencia
En las uñas soberbias la muerte de los piojos.

En su espíritu el vino de la pereza sube,
Suspiro de una harmónica inclinada al delirio;
Con las lentas caricias el niño siente en él
Morir y renacer un deseo de llanto.

Arthur Rimbaud, Les Chercheuses de Pou

domingo, 29 de junio de 2008

Fucking, freaking soccer

Me cago en el fútbol. Me cago en quien juega, en quien lo ve, en quien chilla como un loco cada vez que algo sale bien en ese pequeño mundo de césped, hombres vestidos como niños y una pelotita que surca todo ese universo sin parar.
Hoy, 29 de junio de 2008, España ha llegado a la final de la Eurocopa. Su puta madre.
En mi casa se va a ver el partido. No sólo eso, sino que han invitado a más gente que a su boda para verlo todos juntos, vociferando al son de la afición.
TODOS mis amigos van a verlo. Hasta los que nunca han mostrado la menor afición por dicho deporte. Todos, joder. Así que, en vista de que me he quedado sola, he decidido atrincherarme en el cuarto del ordenador. Mi plan hasta que termine esa puta tortura:

- Poner la música a todo volumen. Artistas invitados:
+ HIM - discos: Love Metal, Venus Doom, Uneasy Listening vol 2
+ Asian Kung Fu Generation - varias canciones al azar
+ The Michelle Gun Elephant - Gear Blues
+ Gnarls Barkley - St. Elsewhere, The odd couple.
+ Etc.

- Escribir los múltiples fics que tengo abiertos, intentando acercarme un poco más al final de cada uno de ellos.

- Ver algún capítulo de Nobuta wo Produce, o quizá seguir viendo el anime de Gensomaden Saiyuki.

- Taparme los oídos cada vez que España marque gol.

Et voilà.

miércoles, 18 de junio de 2008

FIRED!!

Pues eso. Hoy, día 18 de junio de 2008 me han despedido de H**rtz. Bueno, si soy fiel a las palabras de mis jefas (también llamadas "esas putas de mierda") : "he terminado en H**rtz".

Después de una llamada misteriosa durante la cual no me quisieron adelantar nada, fui a la sede de mi contrata, a Eloy Gonzalo. Me recibió una chica con la que no había cruzado ni dos palabras, pero que actuaba como si me conociera de toda la vida. Y me dijo que se había acabado.

Después de aguantar una semana a una coordinadora que era como una patada en el colon, después de haber aprendido mis funciones, después de REALIZARLAS CON TOTAL EFICIENCIA me dicen que no respondo a las expectativas de la empresa en lo que a comportamiento se refiere.

En otras palabras, parece ser que no soy lo bastante vivaracha. De hecho, me han dicho que soy "demasiado seria para el puesto". Yo, seria. Ja.

Si ser seria significa no decir cuarenta veces "hola" a la misma persona, supongo que lo soy. Si ser seria equivale a no dejar el trabajo que tengas entre manos para charlar de tonterías con alguien que te dedicará tres segundos de su atención, entonces sí soy seria. Miss Seriedad 2008.

En fin, eso ha sido todo. Ha sido breve, pero intenso. Gracias a la gente de H**rtz, han sido más amables de lo que podría esperarse, y muchos de mis compañeros me han tratado como a una más, con una cordialidad encantadora.

Lástima que no se pueda decir lo mismo de E.P.D.M. = mis jefas de Activ**x.

Mordisqueándome el puño con rabia, os dejo.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Meme: levantarse con los 5 sentidos

Hello everybody, os propongo un MeMe sencillito, para que luego no os dé pereza contestarlo. Tenéis que escribir tres sensaciones que hayáis percibido con cada sentido en vuestro día a día. Como son sólo 3, recomiendo que sólo escojáis un momento del día. Yo, por ejemplo, me pido la mañana:

Vista
- Cuando consigo despertarme, veo la foto en blanco y negro de Ville Valo que tengo junto a mi cama.
- Cuando subo en el autobús 628, veo el tanga de una mujer a través de sus pantalones blancos.
- Cuando voy hacía el trabajo desde la parada del autobús, veo una hilera de retamas, llenas de flores amarillas.

Olfato

- Cuando subo las escaleras mecánicas del metro, huelo una mezcla de sudor rancio y calzoncillos sucios proveniente del hombre que sube delante de mí.
- Cuando me estoy quedando dormida en el autobús, huelo el rastro de colonía de vainilla de la mujer que ha pasado hace un segundo.
- Cuando me cambio en el lavabo del trabajo, huelo la peste a alcantarilla que sale de los retretes.

Gusto

- Cuando me levanto, me arrastro hasta la nevera y saboreo una fresa fría y madura.
- Cuando llego al trabajo, saboreo una barrita de cereales y albaricoque.
- Cuando salgo de trabajar, saboreo el vacío de mi estómago.

Oído
- Cuando me subo a la 511, escucho "It's my life" de Gwen Stefani, escapando de los cascos de la chica de enfrente.
- Cuando llego a Moncloa, escucho la cacofonía del reggaeton que proviene del móvil de un par de niñatas.
- Cuando sucumbo al sueño en la 628, escucho "Wonderwall", de Oasis, sonando en la radio del autobús.

Tacto

- A las 5:45 noto el agua fría en mi cara y mis manos.
- Cuando me siento a esperar la blasa, tanteo los agujeros cuadrados del asiento.
- Al sentarme a trabajar, toco las hojas de papel recién impresas.


Hala, ya está. Quien tenga sentido arácnido, también puede ponerlo. El mío está anulado a esas horas de la mañana.

martes, 6 de mayo de 2008

I'm a dumbass

Señoras y señores, les presento...

I'M A DUMBASS una crónica exhaustiva

El día 6 de mayo de 2008, a las 9:03, el puntero de mi ratón se queda fijo en la pantalla. Muevo, agito, golpeo el ratón, pero la luz láser que tiene bajo su barriga de plástico no se ilumina. Me acerco al almacén del material, y saco un par de pilas nuevas. Se las cambio. Nada nuevo.
Lo muevo, agito y golpeo un poco más. Niente.
Llamo al departamento de informática. Dejo mensajes a mansalva, desesperada, porque la verdad es que mi vida laboral es un poco más dura sin el ratón.
Intento apañármelas sólo con el teclado, y descubro cosas que no se me habían ocurrido. Pero el programa Lotus sigue siendo un coñazo sin ratón... No me deja hacer prácticamente nada.
Vuelvo a llamar a informática, esta vez con éxito. Llega O, mi salvador.
"-¿Qué ocurre?" -pregunta, no sin preocupación.
"-El ratón, snif, no funciona" -lloriqueo. Él trastea un poco, pulsa un par de botones.
Mira las pilas. Las saca. Las pone.
"-Ya está" -me dice.
"-¿En serio? -digo - ¿Qué le pasaba?"
"-Habías puesto las pilas al revés".
Y yo me muero de vergüenza. Por la situación, por su mirada, por la vocecita compasiva de
"pobre, como es tonta...".
Pero tonta. Tonta del culo.

lunes, 28 de abril de 2008

When you catch a cold on summer

Coño. Mierda. Joder.
Me he resfriado. Justo antes del puente. Lo mío no tiene nombre.
La verdad es que me estaba preguntando, en estos días de calor temprano, cuando pillaría el primer constipado del verano. Todos los años cae, sin falta, más tarde o más temprano.
Pero, la verdad, no pensaba yo que fuera tan pronto.
La cosa ocurrió así: salí de celebrar la Pascua con Marta y su círculo, y me dirigí desde Huertas a Callao, dando un paseíto para bajar la barriga impresionante que me precedía. La comida, la bebida y el calor me habían subido ligeramente la temperatura, y como consecuencia de esto, me puse a sudar. Pero a sudar de verdad. Como una cerda en una pocilga pequeña.
Llegué a Callao y me subí en el autobús 75. Alilviada por el frescor, no me percaté de que el aire acondicionado estaba a 4º bajo cero. En la blasa no estaba mucho más alto. Además, me quedé dormida durante los veinte minutos de trayecto hasta casa, completamente desabrigada y, por tanto, vulnerable a las pérfidas corrientes.
Et voilà, me encuentro ahora mismo con un gripazo bastante molesto. Seguramente mezclado con algo de alergia, pATCHOOOrque las desgracias nunca vienen solas.
Snif, snif.
Espero encontrarme algo mejor para el jueves, pero no cuento con ello. Seré una fábrica de mocos durante todas las malditas vacaciones.
Saludos desde el infierno de la mucosa.

PD: buscando imágenes que poner en el post, me he encontrado con este cómic de Gaara, personaje de Naruto. Me parto xD

lunes, 31 de marzo de 2008

Morning routine

Me he despertado tres minutos antes de que suene la alarma del móvil. Lo sé, aunque no puedo explicarlo. Lo sé por el ruido que hacen los segundos al pasar a esa hora de la mañana. De la madrugada, más bien.
5:45, dice el reloj. Valiente bastardo.
Me desperezo y camino a trompicones hasta el baño. Dejo la luz apagada mientras orino, porque no puedo soportar 18 vatios aguijoneando mis ojos legañosos. Me lavo la cara y me visto, todavía a oscuras, tan sólo alumbrada por el resplandor distante de la lámpara de mi cuarto.
Voy recogiendo mis cosas y metiéndolas en el bolso: móvil, llaves, abono, carpeta de la universidad, libro para leer en el trayecto, tupper con lo que haya encontrado por la nevera.
Hoy toca arroz con pollo, regado con un Bukowski del 90.
Salgo a la calle y el frío matutino me llena los pulmones y me corta la cara. El autobús está al rojo comparado con el exterior gélido. No hay mucha gente sentada, sólo un par de mujeres y un anciano que duerme, escondido en su bufanda. Una de las chicas saca una tarrina de plástico como las que te ponen en los restaurantes chinos, llena de leche caliente con cereales de chocolate. El vapor de la leche empaña el cristal junto a ella, y el aroma dulce de su desayuno invade el autobús.
Llego a Príncipe Pío quince minutos después. La estación por dentro está incluso más fría que la calle. Subo a la línea circular y me bajo en Moncloa.
El intercambiador está lleno de inmigrantes que van a trabajar lejos. Cogen a diario los autobuses que empiezan por 6 y se trasladan hasta donde sea necesario. Empatizo un poco con ellos, pero no consigo perder la distancia cultural.
Un hombre murmura algo cuando paso a su lado. Otro dice "mamacita" cuando me ve. Empiezo a sentir miradas clavadas en mí. Ojos llorosos y rasgados, sonrisas como máscaras que me hacen sentir incómoda en mi propia piel. Frunzo el ceño y dirijo una mirada adusta al mundo en general. Parece que funciona.
La cola para mi autobús es inmensa. Serpentea cuando la gente que espera se cansa de estar apoyada en el mismo pie todo el rato. El conductor abre las puertas y todos nos deslizamos dentro. Sé que no encontraré un sitio libre para sentarme. Como mucho, algo en la última fila, pero hoy no es mi día de suerte.
El conductor aprieta el acelerador, y nosotros saltamos y zigzagueamos al ritmo de las curvas, las cuestas y las rotondas. Pienso en el destino de la humanidad, en la gente a la que veré, en el tiempo que hará. Todo son hipótesis. De vez en cuando un recuerdo gracioso hace que sonría, pero me muerdo el interior de la boca para que nadie lo vea. En este lugar, a esta hora, con esta gente desconocida, no tienen cabida las sonrisas.
El autobús continúa su camino, imperturbable en su reptar mecánico.

Cuarenta minutos después, llego a mi destino.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Drama in de bas

Señores, acudo a mi diligente blog para transmitir el relato de un suceso trágico.
Ayer, 19 de diciembre del año del Señor 2007, tuvo lugar un accidente dramático en la parada del autobús de Plaza Cánovas del Castillo. Una servidora fue mudo testigo del horror.
Estaba yo en el autobús, tambaleándome porque el conductor parecía estar al borde del paroxismo por consumo de anfetaminas, y nos llevaba a todos a una velocidad de Dragon Khan. Un bebé lloraba, babeándose el puñito, y su hermano mayor, de no más de 5 años de edad, nos torturaba con la canción de entrada de la serie Pokemon (no sé qué edición, mi frikismo abarca muchos campos, pero ese en concreto no), alternado el cántico con expresiones muy pueriles, del estilo de "Quiero la PSP para Reyes, mamá. Mamá, ¿los Reyes existen? Porque-porque-porque (¿no habéis notado que el 70% de los niños tienen una etapa de tartamudez realmente crispante?) Ricardo me ha dicho que son los padres..." La madre, con la coleta deshecha y cara de necesitar un poco de "mamma's little helper" (AKA: Valium o Amiplím, como dice Sambucívox), intentaba alimentarle con un sándwich de chopped y mucha margarina Tulipán, que todos sabemos que ayuda a crecer a lo largo y a lo ancho.
Yo, hipnotizada por este ejemplo de conducta humana, me compadecía y cabreaba a partes iguales. Así mismo, en la otra punta del vehículo un indivíduo francamente vulgar, con barbita de 50 días, pelo engominado para atrás y greñitas, se rascaba sus partes sin ningún asomo de decoro, así, casual-like. Al mismo tiempo, le decía algunas lindezas a una señora que se encontraba a mi derecha, seguramente su madre (que estaba con un pie en la tumba por los meneos repletos de adrenalina del autobusero). Ejemplo: "Al final, por tu puta culpa, llegamos tarde. Si es que siempre me haces lo mismo, joder. Todo por la puta diálisis..." Y la pobre, aguantando. Impresionante, por decir algo, lo de este muchacho (que, aparte de todo lo dicho anteriormente, era uno de estos puretas que han vivido la época de las hombreras y los pantalones nevados y ahora van de chonis, con su gorrilla, sus oros y su chandalism).
Todavía no había terminado el terror en el bus: repentinamente, un grito agudo hizo eco en mi delicado oído. Fue algo así como "¡¡¡AaAaAaAaAaAa!!! ¡¡¡¿¿Ves??!!! ¡¡¡¡¿¿¿Ves???!!!! ¡¡¡¡¡VEEEEES!!!!! ¡¡Si ya te lo decía yo!! ¡¡YA TE LO DECÍA YOOOOOO!!" El conductor se detuvo, silenciándola y conteniendo mi sed de sangre.
Y entonces, lectores míos, entonces ocurrió la tragedia. Un caballero muy tranquilo y muy feliz consigo mismo, con el mundo y con la vida en general salió del autobús y se dirigió al hueco que hay entre las dos pantallas de cristal de las marquesinas de Plaza Cánovas del Castillo. Sólo que no era el hueco.
Las labores de limpieza urbana habían sido tan exhaustivas que el pobre hombre se lanzó hacia el cristal, chocando de lleno, con un impacto frente-nariz-barbilla-torso que le impulsó hacia atrás. Aterrizó sobre la maníaca que me había gritado a la oreja (que en ese momento estaba a metro y medio de distancia de él).
El hombre huyó, en medio de una marejada de gritos de "¿Está bien?" y de risitas contenidas. Yo misma, amigos, me avergüenzo al rconocer que se me escapó un ronquidito traicionero al recordar el suceso.
Desde la Plaza de las Cortes, informando las 24 horas, me despido.

jueves, 25 de octubre de 2007

¿¡Pero qué...!?

Hay experiencias que te marcan en la vida. Por ejemplo, siento un terror patológico a las aves porque de pequeña entré con cangrejeras en un corral de mi pueblo, y las gallinas me picotearon los pies. Escalofriante.
Pues una de esas experiencias devastadoras me aconteció en la facultad de Filología de la universidad Complutense de Madrid, donde estudio.
Tenía que ir a una clase al edificio de al lado, que corresponde a la facultad de Historia (aunque por esa zona somos todos primos hermanos, los de Filología, Historia, Geografía, Filosofía y Estadística).
Total, que tomé un camino un poco más agreste, que te lleva por un caminito de tierra, por donde los gatos y las urracas se mueven libremente, hasta llegar a unas escaleras que se han estrenado este mismo año, que te llevan hasta el edificio B (al cual yo me dirigía). Caminaba alegremente, sin ninguna preocupación, cuando pisé algo de textura dudosa. ¿Qué sería?
Miré (ignorante de mí, si hubiera seguido andando, lo que me habría ahorrado) y vi, nada más y nada menos, que un condón usado. Un condón. Un profiláctico. Una goma, un chubasquero, un jodido preservativo.
Creo que un gritito histérico salió de mi garganta. Lo peor no fue haber pisado uno (que, al fin y al cabo, no es para tanto) sino que empecé a fijarme, y ví unos siete u ocho condones más, repartidos por todo el suelo.
Esquivándolos, arriesgando el cuello, llegué a las escaleras, donde me sentí a salvo.
Y ahora yo me pregunto, ¿pero quien cojones folla en la facultad? Más que eso, ¿qué coño tiene en la cabeza una persona para ponerse a ello en ese rincón de la universidad, en mitad del campo, como quien dice?
Después de esta trágica vivencia, me he propuesto una misión investigadora: fijarme a ver si alguien va por los pasillos con la espalda y la culera llenas de agujas de pino, tierra, plumas de urraca y pelos de gato. Y cuando lo encuentre...