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viernes, 22 de agosto de 2008

cOoTiEs


KING LEAR

First let me talk with this philosopher.
What is the cause of thunder?

Primero déjame hablar con este filósofo.
¿Cuál es la causa del trueno?

KENT

Good my lord, take his offer; go into the house

Por favor, mi señor, acepte su oferta, entre en la casa.

KING LEAR

I'll talk a word with this same learned Theban.
What is your study?

Tendré unas palabras con este instruido Tebano.
¿Cuáles son vuestros estudios?

EDGAR

How to prevent the fiend, and to kill vermin.

Como protegerme del Demonio, y matarme los piojos.

King Lear, Act 3, Scene IV, William Shakespeare


Las buscadoras de piojos

Cuando implora la frente tormentosa del niño
El blanco enjambre de los sueños indistintos,
Acuden a su lecho dos hermanas mayores
Con dedos delicados y con uñas de plata.

Lo hacen sentar delante de la ventana abierta
Donde un aire azulado humedece las flores,
Y en su pelo pesado donde cae el rocío
Pasean los terribles dedos embrujadores.

Oye el niño cantar el temeroso aliento
Que huele a larga miel vegetal y rosada
Y que un silbido a veces interrumpe, o la breve
Saliva sobre el labio o un anhelo de besos.

En el silencio escucha el batir de las negras
Pestañas, y los dedos eléctricos y suaves
Hacen sonar en medio de su gris indolencia
En las uñas soberbias la muerte de los piojos.

En su espíritu el vino de la pereza sube,
Suspiro de una harmónica inclinada al delirio;
Con las lentas caricias el niño siente en él
Morir y renacer un deseo de llanto.

Arthur Rimbaud, Les Chercheuses de Pou

miércoles, 7 de mayo de 2008

Down the rabbit hole

Alice in Wonderland by Lewis Carrol

Alicia estaba empezando a hartarse de estar sentada junto a su hermana en el banco, sin nada que hacer: había echado un par de ojeadas al libro que la otra estaba leyendo, pero no tenía dibujos ni diálogos. "-¿Y de qué sirve un libro -pensó Alicia - sin dibujos ni diálogos?"


Así que estaba considerando, pensando para sus adentros (lo mejor que podía, porque el calor del día la hacía sentir muy adormilada y estúpida), que el placer de hacer una corona de margaritas quizá mereciera el esfuerzo de levantarse y recogerlas, cuando, de repente, un Conejo Blanco de ojos rosas pasó corriendo junto a ella.


No es que fuera nada importante, y Alicia ni siquiera encontró fuera de lugar escuchar al Conejo decirse a sí mismo "-¡Madre mía! ¡Madre mía! ¡Llegaré tarde!" (cuando Alicia pensó sobre esto después, se le ocurrió que tenía que haberse sorprendido, pero en su momento le pareció muy normal). Pero cuando el Conejo sacó un reloj del bolsillo de su chaqué, lo miró y se apresuró, Alicia se puso en pie, porque cayó en la cuenta de que nunca antes había visto un conejo con bolsillos, ni con reloj que sacar de ellos, y ardiendo de curiosidad, le siguió a través del prado, alcanzándole a tiempo de verle desaparecer por una gran conejera bajo un seto.


Un segundo después, Alicia fue tras él, sin pararse a considerar cómo saldría de nuevo [...]