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lunes, 8 de diciembre de 2008

¡El mundo está fuera de quicio!

El pasado jueves, día 4 de diciembre tuve la suerte de poder asistir al estreno de Hamlet, dirigida por Juan Diego Botto, con él como actor principal.
La adaptación de la obra estuvo muy bien, salvo por un par de detalles que no tienen tampoco mucha importancia (como que el monólogo final de Hamlet, medio muerto, se ha hecho con una grabación de voz en off de Botto, mientras que la acción transcurre sin palabras en el escenario), y como era el estreno, pues tuve la oportunidad de ver algo de famoseo.
Sólo os digo que lo primero que ví fue a Mónica Cruz de frente, huyendo de los paparazzi ¬_¬... Siguieron las apariciones estelares de Pilar Bardem y Mariano Peña, y al terminar la obra pude ver a José Coronado (que hacía de Claudio en la obra, sorprendentemente bien, no parecía que hubiera estado haciendo anuncios de yogures hace dos días), a Eduardo Noriega, muy guapete y más delgado de lo que pensaba, y, finalmente, a Juan Diego Botto, porque una amiga y yo nos quedamos lechuzeando por el hall del María Guerrero, a ver si salía a saludar.

En fin, parece que fui a ver la dichosa obra sólo por el famoseo, pero no es así, la obra está genial, y recomiendo que la vea todo el mundo.

Eso si conseguís entradas, porque está la cosa chunga...

viernes, 22 de agosto de 2008

cOoTiEs


KING LEAR

First let me talk with this philosopher.
What is the cause of thunder?

Primero déjame hablar con este filósofo.
¿Cuál es la causa del trueno?

KENT

Good my lord, take his offer; go into the house

Por favor, mi señor, acepte su oferta, entre en la casa.

KING LEAR

I'll talk a word with this same learned Theban.
What is your study?

Tendré unas palabras con este instruido Tebano.
¿Cuáles son vuestros estudios?

EDGAR

How to prevent the fiend, and to kill vermin.

Como protegerme del Demonio, y matarme los piojos.

King Lear, Act 3, Scene IV, William Shakespeare


Las buscadoras de piojos

Cuando implora la frente tormentosa del niño
El blanco enjambre de los sueños indistintos,
Acuden a su lecho dos hermanas mayores
Con dedos delicados y con uñas de plata.

Lo hacen sentar delante de la ventana abierta
Donde un aire azulado humedece las flores,
Y en su pelo pesado donde cae el rocío
Pasean los terribles dedos embrujadores.

Oye el niño cantar el temeroso aliento
Que huele a larga miel vegetal y rosada
Y que un silbido a veces interrumpe, o la breve
Saliva sobre el labio o un anhelo de besos.

En el silencio escucha el batir de las negras
Pestañas, y los dedos eléctricos y suaves
Hacen sonar en medio de su gris indolencia
En las uñas soberbias la muerte de los piojos.

En su espíritu el vino de la pereza sube,
Suspiro de una harmónica inclinada al delirio;
Con las lentas caricias el niño siente en él
Morir y renacer un deseo de llanto.

Arthur Rimbaud, Les Chercheuses de Pou

jueves, 17 de abril de 2008

Thou, nature, art my goddess

Ayer tuve el placer de asistir a la representación de Rey Lear, en el teatro Valle-Inclán. Decir que me dejó sin aliento es quedarse corto. El director, Gerardo Vera, ha hecho un trabajo magnífico.

Como este post no es mi trabajo de clase, me voy a tomar la libertad de seguir el orden que quiera, sin preocuparme por ser concisa y concreta.

Para empezar, la escenografía. En lugar de un ambiente barroco, nos encontramos con el tipo de atmósfera que se respira en una gran compañía. Britannia, el reino de Lear, es tratada como una empresa. En lugar de llevar jubones y pantalones que marquen vergonzosamente la entrepierna, los actores siguen un estilo calificable como "pijo-jupie". Sin embargo, la sordidez, las mezquindades humanas, las traiciones y las lealtades no son menores por ser más modernas. Todo lo contrario. Pero creo que estoy yendo muy deprisa, tendría que resumir un poco de qué va la obra para poder poneros en situación:

Lear, rey de Britannia, decide que es demasiado mayor para seguir encargándose del reino, y decide dividirlo entre sus tres hijas, Gonerill, Regan y Cordelia. Las dos mayores están casadas con el duque de Albany y el duque de Cornwall, respectivamente, mientras que la menor, Cordelia, permanece soltera, su amor disputado por el duque de Burgundy y el Rey de Francia. Antes de repartir el territorio de Britannia, Lear hace una sencilla pregunta a sus hijas: "¿Cuánto me queréis?". Gonerill y Regan responden con bastante elocuencia, ganándose sus territorios. Cordelia, sin embargo, al no saber hacer llegar a sus labios lo que palpita en su corazón, se gana el odio de su padre y es desheredada. El Rey de Francia, sin embargo, decide que cuanto menos tenga, más valiosa será para él, y se la lleva consigo. El conde de Kent también es desterrado por queres defender a Cordelia, aunque regresará a la corte disfrazado de vagabundo para poder seguir sirviendo a su rey.

Poco después, Lear se dará cuenta, en medio de una locura in crescendo, de la naturaleza ladina de sus hijas, las cuales pretenden aprovecharse del anciano (aunque también hay que decir que Lear es para ponerle de comer aparte). De esta manera el rey emprende un viaje de arrepentimiento a través de su demencia.

Y, por otro lado, está la historia del conde de Gloucester y sus dos hijos, Edgar y Edmund. Edgar es el hijo legítimo del conde, mientras que Edmund es su bastardo. Harto de ver mermadas sus posibilidades de triunfar por su ilegitimidad, Edmund trama un plan para enfrentar a su hermano con su padre, y ser él el heredero directo del condado de Gloucester. Este complot se mezcla con el conflicto de Lear, llevando a prácticamente todos a la ruina.

Vale, ahora es cuando me pongo insoportablemente friki.

Desde que leí la obra, Edmund se ha convertido en uno de mis incondicionales del teatro. Su inteligencia, su sarcasmo, su amargura, su ira, hasta su chulería, qué cojones. Todo eso y más han hecho que me enamore platónicamente de él (y no tan platónicamente, ejem). En esta representación, además, le dan un toque siniestrillo maravilloso.

El actor, Jesús Noguero, ha hecho que mis bragas entren en combustión espontánea. Su actuación ha sido impecable, exceptuando tal vez los estertores moribundos, que le quedaban demasiado vivaces. Pero claro, si él tenía tan pocas ganas de que Edmund muriera como yo, normal que se agarrotara cuando había que darle muerte.

Ese monólogo a la bastardía, esas sonrisas cómplices con el público cuando estaba engañando a padre y hermano, esa seducción de la que son víctimas Gonerill y Regan... Claro, normal que caigan como moscas, Edmund tiene un sex appeal que ya quisieran muchos.

Las interpretaciones de Carme Elías, Cristina Marcos y Miryam Gallego como las tres hijas de Lear han sido también fantásticas (aunque a las dos primeras las odio con los ovarios porque se morrean las dos con Jesús Noguero...)Para elevar a la enésima potencia mi homenaje, voy escribiros el primer monólogo de Edmund, porque es la oda más acojonantemente hermosa que se ha escrito nunca a la bastardía.


Vos, Naturaleza, sois mi diosa; mis servicios
a tu ley están atados. Por lo tanto, ¿debería
Stand in the plague of custom, and permit
permanecer entre la peste de las costumbres, y permitir
a la curiosidad de las naciones menospreciarme
por estar doce o catorce lunas
detrás de un hermano? ¿Por qué bastardo? ¿En base a qué,
When my dimensions are as well compact,
cuando mi cuerpo es también compacto,
My mind as generous, and my shape as true,
mi mente igual de amplia, y mis formas tan auténticas,
As honest madam's issue? Why brand they us
como honestos son los asuntos de mujer? ¿Por qué nos marcan
con respecto al origen? ¿al desorigen? ¿a la bastardía? ¿origen, origen?
Who, in the lusty stealth of nature, take
¿Acaso quien yace en el lujurioso sigilo de la naturaleza no adquiere
mejor constitución y fiera calidad
Than doth, within a dull, stale, tired bed,
que aquel que, en un soso, monótono y cansado lecho
se dedica a la creación de una tribu entera de pusilánimes
entre dormidos y despiertos? Bien, entonces,
Legítimo Edgar, debo poseer tu tierra:
el amor de nuestro padre es tanto para el Bastardo Edmund
como para el legítimo: buena palabra... ¡legítimo!
Bien, mi legítimo, si esta carta se da prisa
y si mi invención progresa, Edmund, lo más bajo
se pondrá por encima de lo legítimo. Crezco; propero:
Ahora, Dioses, ¡alzáos por los bastardos!

[DIOS-MÍO, no sé para que me meto en embolaos. Lo he traducido como he podido, porque con Shakespeare hay que interpretar un huevo, lo que significa que muchas palabras son licencias de traducción, así que, lo siento si no os parecen adecuadas. Intenté poner una versión en español, pero no había ninguna en internet (por lo menos, ninguna a la que pudiera acceder)]

En fin, la obra es excelente de principio a fin, os la recomiendo fervientemente, aunque creo que para esta producción ya no quedan entradas, la gente ha hecho bitch slap conseguir una butaca. De todas maneras, hay varias películas. ¡Y siempre nos queda Kenneth Branagh!